El huerto

El huerto ya no era lo que solía ser. Poco quedaba de aquel vergel de frutales y flores. Ahora había malas hierbas por doquier, los bichos arrasaban con lo que caía en sus garras y las ramas y las matas crecían desparramadas y sin control. Por eso, un árbol inconformista había decidido que iba a hablar con el dueño. Le pediría explicaciones de su gestión.

Se había subido a la valla y nadie lo iba a bajar hasta que las cosas cambiaran. Sobre todo porque le había costado dos semanas llegar allí.

Notas - 1 nota

  1. Micaela dice:

    Toda una declaración de intenciones a la que me adscribo. Gracias Señor Ocre.

Cuentanos algo

Tu direccion de correo no sera publicada. Los campos marcados (*) son necesarios.

*