Sin problemas

– No sabes cuánto valemos – dijo una.
– No vas a poder descubrirlo – desafió otra.
– No vas a poder – repitió la tercera -. ¡Somos tres! ¡Sal corriendo como siempre haces, cobarde!
– No huiré – contestó el niño, mirándolas sin pestañear -. Mi papá me ha enseñado vuestro punto débil. Os separaré, os reduciré y os sustituiré. No me volveréis a vencer.

Las incógnitas se miraron y dudaron. ¿Sería verdad? ¿Conocería las técnicas secretas? Fuera como fuese, una dura batalla estaba a punto de empezar.

Notas - 1 nota

  1. Micaela dice:

    Las incógnitas no tienen nada que hacer con el «supernen»

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