La puerta número 18

En el número 18 de la calle Limón hay una caserón medio derruido de donde nunca han visto a nadie entrar o salir. Su puerta es nueva, de brillante madera labrada, y esconde un secreto. O al menos debe esconderlo, pues todos los vendedores a domicilio, cuando pasan por delante, se sienten irremediablemente atraídos hacia ella. Cuando la ven aparcan y se quedan de pie frente a la puerta, mirándola, sin atreverse a llamar. A veces pasan segundos, otras horas y hay quien dice que hubo alguien esperando varios días. Lo que es seguro es que en algún momento la mirilla brilla y suena un suave carraspeo seguido de un “no, gracias” desde dentro. Entonces el vendedor se da cuenta de lo que está haciendo, recoge entonces sus bártulos y sigue su camino.

Nadie sabe quién está allí o qué espera, pero lo que está claro es que no le han llevado nada que le interesara.

Notas - 3 notas

  1. Micaela dice:

    Alguien muy interesante vive en esa preciosa casa.

  2. Senor Ocre dice:

    Yo más bien hablaría de habitar. Vivir implica muchas cosas…

  3. xu@net dice:

    Veig un habitant format, cult i exigent. Algú que no cau en la superficialitat.

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